Opinion
Cuando la salud llega donde antes solo había espera.
Por Jhonatan Brea
Hay obras que se inauguran y hay obras que realmente cambian la vida de una comunidad. La diferencia está en lo que representan para quienes durante años tuvieron que esperar, trasladarse lejos o recibir atención en instalaciones que ya no respondían a sus necesidades.
En Villarpando, Azua, fueron necesarios alrededor de 42 años de espera para que su Centro de Primer Nivel recibiera una intervención de gran magnitud. Hoy la historia comienza a ser diferente: el centro fue remozado y equipado con una inversión superior a los RD$4.3 millones, además de anunciarse la incorporación de rayos X, laboratorio clínico y una unidad odontológica.
No se trata solamente de paredes nuevas, pintura o equipos. Se trata de acercar la salud a la gente, de evitar que una madre tenga que recorrer grandes distancias para una consulta o que una familia tenga que gastar recursos que muchas veces no tiene para recibir una atención básica.
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Desde 2020, más de 1,150 Centros de Primer Nivel han sido intervenidos. Detrás de esa cifra hay miles de familias que hoy tienen la posibilidad de encontrar atención más cerca de sus hogares, en espacios dignos y con mejores condiciones.
La visión del presidente Luis Abinader, y la gestión que encabeza el director ejecutivo del SNS, doctor Julio César Landrón, parten de una idea fundamental la calidad de la atención no puede depender del lugar donde una persona nació o vive.
Al final, toda política pública tiene que tener rostro humano. Y pocas cosas tienen un rostro más humano que permitirle a una familia recibir atención médica digna, cerca de su casa, sin tener que recorrer kilómetros para encontrarla.
La salud comienza precisamente ahí cuando el Estado logra estar más cerca de su gente.





















