Opinion
Por qué las particiones de bienes duran tanto en República Dominicana?
Por Carlos Julio Féliz Vidal.
En República Dominicana las particiones de bienes entre familiares debidas a herencias y entre esposos divorciados están durando, en muchos casos, «una eternidad», lo que termina diluyendo la unidad familiar y «arruinando» el valor de los bienes.
A pesar de que ley prevé que nadie está «obligado» a permanecer en «estado de indivisión» de bienes y de que las disputas por los bienes afectan la disponibilidad y rentabilidad del patrimonio,
En la cotidianidad dominicana, las soluciones amigables y las judiciales a la partición se han convertido en un dolor de cabeza.
Varias razones explican el fenómeno, la mayor parte de índole cultural, otras de técnica jurídica.
- Autoridades identifican ocho tramos peligrosos en la Región Sur y refuerzan llamado a la prudencia en Semana Santa

- Autoridades despliegan 945 agentes para reforzar seguridad durante Semana Santa 2026 en Barahona

Razones Culturales.
Las razones culturales obedecen esencialmente al modelo de familia que venimos cultivando, donde existe la poligamia de hecho, el egoísmo, la falta de comunicación y la pérdida de confraternidad.
República Dominicana tiene una poligamia de hecho (un padre o una madre con hijos con diferentes parejas), realidad familiar que no se ha trabajado adecuadamente para facilitar vínculos de cercanía y disminuir roces entre los hijos.
La poligamia de hecho puede generar problemas serios a la hora de afrontar la muerte del causante de la sucesión, convirtiéndose en un escenario para la retaliación, la venganza y el ajuste de cuentas.
El egoísmo se manifiesta en la tendencia a asumir ventajas desprorcionadas en la conformación de los lotes sobre la masa a partir, especialmente en el heredero o en el cónyuge que tiene la posesión de los bienes.
La falta de comunicación se traduce en un obstáculo significativo para acercar a los actores llamados a producir la partición. Las herencias y los divorcios convierten en enemigos a muchos en República Dominicana, hasta el punto que llegan literalmente a matarse unos a otros.
La pérdida de confraternidad deshumaniza la familia, arranca los lazos afectivos y conduce a la confrontación. La guerra en la familia es mucho más agresiva que la que se produce entre terceros.
Las razones Técnicas.
La Legislación Dominicana no contempla la conciliación previa y obligatoria en materia de partición, figura que ayudaría al sistema a facilitar acuerdos y a los herederos a comprender los beneficios de una solución adelantada al conflicto.
La Legislación de la que se dispone tiene abierta las puertas a muchos incidentes y recursos que son usados temerariamente, pasando por alto el valor de los temas de familia.
Los abogados dominicanos están más preparados para litigar que para conciliar y se colocan de espaldas a mecanismos como la transacción, la amigable composición y el arbitraje de caras a los temas puramente económicos del conflicto familiar.
Las diversas fases de la partición heredada del Derecho Francés, ofertan dificultades de compresión para abogados, jueces y familiares, porque sus reglas se encuentran dispersas en el Código Civil, en el Código de Procedimiento Civil y en Leyes especiales. Ordenar la partición sólo es una decisión previa que no resuelve el fondo de la controversia, las fases ulteriores incluyen operaciones complejas, que requieren de técnicas depuradas y de abogacía propedeutica para que no se estanquen la
lotificaficación y la licitación, y en su caso, la subasta, todo a costo del riesgo de que los peritos y notarios designados puedan desconocer el procedimiento.
El tema de la partición tiene que ser sometido a una revisión legislativa, incluyendo su aspecto fiscal.
El tema de la partición tiene que dar lugar a la conciliación judicial y a la homologación judicial temprana a temas donde hay intereses de menores envueltos.
La modalidad de divorcio por mutuo consentimiento que permite partición de bienes entre los esposos, debe ser preferida al divorcio por incompatibilidad de caracteres, lo que facilita la armonía en el núcleo familiar, especialmente cuando la pareja tiene hijos comunes.
Los padres deben interesarse en la partición de ascendentes para evitar problemas entre los hijos, lo que pueden hacer por medio de una donación o de un testamento. Lamentablemente, la partición de ascendentes es desconocida por la mayoría de los abogados dominicanos.



















