Opinion
Resultados prueba pisa 2025 o la trágica situación de la educación mundial
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Por: Prof. Víctor Cuello
Los datos revelados del Informe PISA 2025 confirman una crisis educativa global que ya no podemos maquillar con discursos políticos ni reformas cosméticas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) deja al descubierto un desplome generalizado en las competencias de Lectura y Matemáticas en casi todo el mundo, un patrón que arrastra a América Latina hacia un estancamiento dramático.
Como docente frente al aula, estos números no me sorprenden, pero sí me duelen. PISA no mide la capacidad de memorizar fechas ni fórmulas; mide si un joven de 15 años es capaz de procesar una idea, detectar una mentira digital o aplicar el razonamiento lógico para resolver un problema cotidiano. Que la lectura haya sufrido su caída más drástica a nivel global no es una casualidad estadística: es la consecuencia directa de una generación atrapada en la inmediatez del estímulo corto y la pérdida de la capacidad de atención profunda.
Anatomía del colapso educativo.
- ¡Buenos abusadores! Más de 38,000 expedientes pendientes en Protecom, por denuncias de altas facturas y fallas en el sistema eléctrico

- Un sueño cumplido, una meta alcanzada

Tres factores clave sostienen la actual crisis que atraviesa la educación en nuestras aulas:
- El mito de la tecnología como salvadora: PISA 2025 demuestra que el uso desmedido de pantallas no está generando alumnos más analíticos. La distracción digital y la delegación del pensamiento en algoritmos han debilitado el hábito lector y el análisis reflexivo. La tecnología en el aula es un medio, nunca el fin.
- El abandono de la labor docente: A nivel global, la escasez de profesores calificados sigue en aumento. Se le exige al docente ser educador, psicólogo, trabajador social y gestor tecnológico, mientras los salarios y el reconocimiento social continúan desvalorizados.
- La trampa de las reformas vacías: En América Latina nos acostumbramos a gastar presupuestos en infraestructura y dispositivos sin transformar el corazón del sistema: la formación pedagógica, el rigor curricular y la verdadera equidad en el aula.
No podemos resignarnos a ser meros espectadores del fracaso de la juventud.
Los resultados de PISA 2025 no deben servir para señalar culpables, sino para asumir responsabilidades urgentes. Necesitamos rescatar el valor del libro, restaurar la autoridad pedagógica del maestro en el aula y enseñar a nuestros estudiantes no solo a consumir tecnología, sino a cuestionarla. Si no reaccionamos hoy, el precio de la ignorancia mañana será devastador.





















